De entre los varios libros, comprados o regalados, que este verano he leído, ahora compartiré este con vosotras y vosotros.
Primero las características materiales: tiene 150 páginas, es casi de tamaño bolsillo, la tipografía es clara y la letra tiene un tamaño cómodo... fácil de manejar y, no solo fácil de leer también, sino grato y provechoso en su contenido.
Ahora el autor: Javier Melloni, es jesuita de ya amplia trayectoria en enseñanza y comunicación, vive actualmente en Manresa y, desde allí, ora, reflexiona, comparte palabras, escritos... Y es autor de varias publicaciones.
El libro, se estructura en cuatro partes y un epílogo. Cada parte desarrolla un tema en varios capítulos (pequeños, de 4 a 6 páginas). La ruta hacia ese Cristo interior la van marcando las palabras: Horizonte. Camino. Vaciamiento. Gestación. Y los capítulos vienen iluminados con frases del Evangelio, la mayoría dichas por Jesús o referidas a él. Y el epílogo nos recuerda que: “La realidad es Cristo”.
La brevedad del libro podría facilitar la lectura seguida, casi de un tirón. Yo os diré cómo lo he hecho. Con el sosiego del verano a mi disposición, he leído despacio, reflexionando capítulo por capítulo, durante casi un mes. Hecho así me ayudaba a enfocar el día a día.
Del contenido del libro no comentaré más, todo lo que podría decir está mejor dicho en sus páginas. Leedlo. Ahí está todo. Pero..., me voy a permitir señalar, debido a la impresión que en su día me produjo, el capítulo 2 de la cuarta parte: “Mujer, ¿por qué lloras?... No me retengas”.
En estos largos meses de comunicaciones no presenciales, de despedidas dolorosas, del duelo diario sobre los porcentajes de contagios, de haber llorado, muchas veces en solitario, por amigas y amigos..., me ha ayudado el enfoque de este texto de escasas cuatro páginas.
Es necesario concluir bien los duelos”...”Hay que dejarse tomar por los efectos de la resurrección y que nos vayan abriendo a realidades inéditas que ya están ahí pero que no sabemos ver”...”Soltamos pero seguimos aferrados. El amor con el que nos damos es el mismo con el que retenemos”...”señales en el camino que indican una dirección a seguir para adentrarnos en un Misterio siempre mayor”
Y me detengo. Estos son algunos de los muchos subrayados con los que he hecho mío este libro. Tal vez otras personas, según el día y el estado de cada una, tengan otros. No importa, todo es de provecho. Os deseo que acojáis este libro. Que lo interioricéis.
Un abrazo y hasta la próxima.
María Jesús Ramos Narro