Hay regalos que te “tocan” más que otros. Reconozco que, después de la persona que regala, para mí lo primero es un libro.
Este, del que voy a hablar, me ha llegado de una manera curiosa. A través de la radio escuché una entrevista. Era Radio Clásica y la motivaba la concesión del Premio Nacional de Ensayo 2020 a Irene Vallejo Moreu, por su libro El infinito en un junco. Las invención de los libros en el mundo antiguo. La noticia había aparecido ya en los periódicos. Pronto hubo varios enlaces con vídeos en internet (creo que algunos de ellos eran de la página de El País)...y al final, me encuentro con que el mismo libro llega a mi ordenador, para leer y descargar.
Irene Vallejo Moreu, zaragozana, con estudios en Filología Clásica por las universidades de Zaragoza y Florencia, es autora de unos ocho libros, numerosos artículos y ha obtenido varios premios. El libro ha sido calificado como una declaración de amor a los libros. Hay un vídeo en youtuve, del 8 de junio, en que la autora habla de ello. Un extracto de esta charla, que se puede ver aparte, es: Las mujeres en la historia de los libros. Unos le llaman historia de los libros, otros libros de viajes...
Pero ¿qué es? Os invito a que lo defináis, después de leer este texto apasionante, escrito con pasión. Por ello lo reenviaré como adjunto de estas letras para que, desde la web de Vida Creixent, podáis disfrutarlo.
Resulta que no es una novela, ni siquiera de las que ahora se usan, llamadas históricas. Es un estudio, un ensayo y tiene unas 400 páginas. Pero me atrevo a decir que, para muchos, puede resultar una lectura apasionante y adictiva. No os voy a reseñar el libro; os brindo unas reflexiones, en voz alta, que me ha sugerido su lectura.
Por ejemplo: ¿Cuál es el primer soporte material de la comunicación humana? Sin duda la oralidad. La transmisión oral trazó la primera historia que los seres humanos construyeron. ¿Y despues? La piedra, la madera (corteza de los árboles, bambú...), arcilla, seda, hueso, bronce, cerámica, escamas, conchas, hojas de palma secas... Soportes naturales o elaborados, para transmitir, para comunicar, para compartir, para conservar... Para conservar. Y ahí se vuelca el ingenio y el trabajo del ser humano: en el afán de permanecer. En el ansia de hacer, durar en el tiempo, a él y a sus obras, para no morir del todo.
Y entonces..., el papiro. Un junco especial que se cria a orillas del Nilo. El fragmento más antiguo conservado es del año 3 035 A. C.
Y después el pergamino (de la ciudad de Pérgamo), piel curtida de animales, más duradero. Desde el siglo III A. C.
Y hacia el siglo I de nuestra era, China inventa el papel. Técnica que, a través de su comercio, aprenden los pueblos árabes y que transmiten a occidente hacia el siglo VIII.
Y después... lo que queráis.
El libro comienza con una evocación. Viajeros veloces, incognitos, dispersos por todos los caminos de Grecia para comprar tesoros para su rey. El rey es el faraón, el tesoro son libros, su destino la Gran Biblioteca de Alejandría, su propósito es reunir la suma del saber humano de los siglos. Es un empeño ambicioso. El dinero destinado a ello es mucho. Los riesgos son grandes. La naturaleza, a veces es hostil: vientos, desiertos, montañas, tormentas... Los habitantes recelan y amenazan: ciudades codiciosas en guerra, remotos templos perdidos entre peñascos, defendidos por fanáticos... Y siempre la incomprensión, o la envidia, o el robo...
Del libro no diré más. Sólo me permitiré recrearme en copiar las citas con las que Irene abre el libro:
- Parecen dibujos, pero dentro de las letras están las voces. Cada página es una caja infinita de voces. (Mia Conto: Trilogia de Mozambique)
- Los signos inertes de un alfabeto se vuelven significados llenos de vida en la mente. Leer y escribir alteran nuestra organización cerebral. (Siri Hustvedt: Vivir, pensar, mirar)
- Me gustaría imaginar lo pasmado que se quedaría el bueno de Homero, quienquiera que fuese, al ver sus epopeyas en las estanterías de un ser tan inimaginable para él como yo, en medio de un continente del que no se tenía noticia. (Marilynne Robinson: Cuando era niña me gustaba leer)
- Leer es siempre un traslado, un viaje, un irse para encontrarse. Leer, aun siendo un acto comunmente sedentario, nos vuelve a nuestra condición de nómadas. (Antonio Basanta: Leer contra la nada)
- El libro es, sobre todo, un recipiente donde reposa el tiempo. Una prodigiosa trampa con la que la inteligencia y la sensibilidad humana vencieron esa condición efímera, fluyente, que llevaba la experiencia del vivir hacia la nada del olvido. (Emilio Lledó: Los libros y la libertad)
Perdonad la longitud. Me he entusiasmado. Sigo leyendo y releyendo.Os deseo el mismo disfrute. Feliz Navidad.
Por María Jesús Ramos Narro