Teatre
Hoy, con vuestro permiso, me permito compartir unas reflexiones en voz alta. Son algunos pensamientos, ideas y recuerdos sobre un gran escritor y un hombre bueno: Josep Maria Benet i Jornet.
Conocí a Josep Maria a través de su obra un par de años antes de venir a vivir a Barcelona. Fue con la obra Motín de brujas (Revolta de bruixes, 1976). Esta espléndida representación, en el Teatro María Guerrero de Madrid, con dirección de Josefina Molina y un reparto de primera categoría en su época, fue mi primer contacto con el autor y su obra. Me dejó “enganchada” ya para siempre a su buen hacer.
Ya en Barcelona, lo aseguro, no he perdido ningún estreno. Y con cada obra ha crecido mi admiración y mi aprecio.
Y digo aprecio porque Papitu, como le llamaban con cariño amigos y compañeros cercanos de la profesión teatral, fue reconocido no solo como un buen autor, sino como un hombre bueno, al que se le recuerda con mucho afecto.
Al comienzo de esta temporada teatral me encontré con varias gratas sorpresas que comparto y os animo a tener en cuenta:
La Sala Beckett dedica su temporada a Josep Maria Benet i Jornet. Comenzó con un nuevo montaje, dirigido por Toni Casares, de Descripció d’un paisatge (estrenada en 1979) y acabará, entre mayo y junio, con Estiu ardent, dirigida por Sergi Belbel.
El Teatre Nacional de Catalunya pondrá en escena, bajo la dirección de Sílvia Munt y durante los meses de enero y febrero, su obra Desig (estrenada en 1989). Y atención, porque solo se representará un día: la directora de escena francesa Jade Maignan hará su propia lectura de la obra (Desig), con un grupo de antiguos alumnos y con el nombre de Variacions. Será el día 1 de marzo de 2022.
En este tiempo de Navidad, propicio para recordar y agradecer, me complace poner por escrito mi recuerdo de un buen dramaturgo que, sobre todo, fue una buena persona.
María Jesús Ramos