Museo Diocesano
Montserrat Torrent i Serra. Cien años, toda una vida.
Organista, nacida en Barcelona el 17 de abril de 1926, y que en breve cumplirá los 100 años.
Esta exposición, abierta hasta el 25 de mayo de 2026, inicia los actos de celebración del centenario de Montserrat. La exposición se centra en la relación que esta organista barcelonesa ha tenido con los cinco órganos, ubicados en el Barrio Gótico de Barcelona: Catedral, Sant Felip Neri, Sant Sever, Sants Just i Pastor y Santa Maria del Mar.
Las celebraciones incluirán conciertos, exposiciones, conferencias...
Además de su actividad como organista, la exposición destaca su empeño en la recuperación de órganos y de su repertorio musical, sobre todo de música ibérica antigua. También destaca su labor docente; su larga vida activa ha hecho de ella maestra de varias generaciones.
En el mismo Museo Diocesano, podéis aprovechar una pequeña Muestra: BEATUS ILLE. Viure la llum.
Hasta el 24 de mayo de 2026.
Un recorrido por la representación de lo contemplativo y lo espiritual, desde el siglo XV hasta los inicios del siglo XX.
A través de 15 obras pictóricas, se quiere destacar la importancia de los grupos monacales en la conservación y desarrollo de la espiritualidad y la cultura.
En el Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB), y desde el 9-12-25 al 25-5-26, podéis ver otra interesante exposición.
Mercè Rodoreda, un bosque.¿Por qué un bosque?: “La Muestra despliega un universo literario lleno de raíces, troncos y ramificaciones que revelan la potencia simbólica de la obra de la autora...El itinerario se concibe como un gran bosque que enlaza las distintas salas”
Incluye también la noción de semillas que son piezas creadas por artistas visuales.
Al ver la simbología de la semilla, recordé que la Rodoreda fue la primera autora de teatro catalana en la que pude profundizar, recién llegada a Barcelona. Y esto fue gracias a una actriz magnífica y culta mujer de teatro: Araceli Bruch.
Con sus palabras primero, luego en el trato y en su generoso compartir de algunas publicaciones, disfruté y aprendí. Hace un año, después de largo tiempo sin vernos, acudí a la presentación de un libro suyo. Entonces pude agradecerle, cara a cara, toda la riqueza sobre Mercè Rodoreda que me transmitió con su conocimiento y entusiasmo.
Es bueno ser semilla de transmisión, nos enriquece. Hoy recuerdo a Araceli, pero en mi vida he podido encontrar muchas más. Gracias desde aquí.
María Jesús Ramos Narro