Queridas amigas, queridos amigos:
Mientras cavilaba, buscando temas y motivos para el rincón de CULTURA, se me ha ocurrido buscar la definición de la misma palabra. Cultura.
Su origen es latino y su empleo era agrícola. De hecho la historia nos dice que los romanos eran un pueblo campesino de fuertes raíces rurales y, sobre todo, orgullosos de esos orígenes..., incluso en la literatura y filosofía del tiempo del imperio. Las legiones que dominaron Europa, África y Asia Menor estaban formadas por jóvenes campesinos, en lo que llamaríamos la tropa de infantería. Los oficiales provenían de la clase de equites o caballeros (equus=caballo), pero muchos de sus mandos, generales y hasta emperadores salieron de antepasados, más o menos remotos, del campo, (Vespasiano emperador del s.I, se enorgullecía de ser un campesino).
Pero me desvío. Voy a la palabra. La palabra original es CULTUS, del verbo COLERE=cuidado del campo o del ganado.
En la Europa medieval, de lenguas románicas derivadas del latín, más o menos por el siglo XIII, se llamaba CULTUS o CULTURA a la parcela de tierra cultivada. Hasta hace un par de siglos, y aún menos, se consideraba que la base de la riqueza era la tierra. Y hacia el siglo XVI pasó a llamarse CULTURA a la acción de cuidar la parcela de la tierra o el ganado. En nuestras lenguas románicas aún persisten hoy sus derivados: agricultura, horticultura, apicultura, piscicultura...etc. También hacia el siglo XVI comienza a utilizarse la palabra como metáfora del cultivo de cualquier facultad humana corporal o espiritual. Ya Cicerón (siglo I a.C.) en un escrito usó la metáfora de “cultivo del ánima humana”
En el siglo XVIII, el autodenominado “siglo de las luces”, se habla de “cultivo del espíritu”. También en este siglo se “pasan” (en mi opinión) en la evolución del uso de la palabra. Los pensadores empiezan a contraponer y enfrentar la cultura (lo cultivado) a la naturaleza (lo inculto), también como metáfora de la conducta humana.
Como veis la evolución es un tanto radical y hasta ilógica. Una palabra que nos proporciona la Naturaleza, pasa a contraponerse a ella y a negarla. El empleo es, supuestamente, humanista, pero a mi me parece que rechina.
Hacia el siglo XIX se usa como capacidad humana universal.
Y ya en el siglo XX la definición abarca a todos los fenómenos humanos, no genéticos, sino adquiridos. En el diccionario de la RAE (no he podido consultar otros, pero sospecho que no disienten mucho) se dan varias definiciones: a) excelencia en el gusto por las bellas artes y humanidades. b) conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta...junto con sus medios materiales...para comunicarse y resolver necesidades de todo tipo.
Queda muy pragmático.
Resulta irónico el giro dado a la significación de la palabra, a base de apropiaciones y desapropiaciones. Al menos es lo que pienso después de hacer este recorrido.
Acabo ya. Hoy me he puesto un poco “rollo”... o mucho. Pero, mirad, tanto hablar de cultura me dio por “cultivar” mi memoria yendo a los orígenes.
Hasta la próxima.
María Jesús Ramos