En la primera quincena de octubre, me “dejé caer” casi materialmente, por este museo...tan cerca, tan asequible, con un amplio y cómodo horario y... ¿lo conocemos, valoramos y frecuentamos?
Tengo que reconocer que fui a última hora de la mañana, casi rozando la hora de comer (aviso: no cierra a mediodía). Tal vez por eso, me encontré siendo la única visitante. Tiene sus ventajas, pues se puede ir al ritmo que se necesite.
Sabeis seguro que, como muchos otros museos, tiene un fondo permanente y exposiciones temáticas temporales. Acababan de cerrar una y, en ese momento, preparaban algunas salas para la próxima. No pude asomarme a ver muchos datos, pero por los fragmentos y títulos que vi: 500 anys. Camí de la foscor a la llum, sospecho que estará dentro del año ignaciano.
Hay ascensor y desde la sala más alta se contempla una amplia panorámica de la plaza y de la fachada de la Catedral. Encontré datos muy interesantes de la construcción de esa fachada neogótica, su proceso y detalles importantes.
En la misma sala, frente a una hilera de sillas, una pantalla ofrece montajes temáticos. Yo vi un pequeño montaje de imágenes de santa Eulalia.
Me llamó la atención, nada más entrar en la sala de abajo, un montaje audiovisual sobre una exposición sobre Los biblistas de Montserrat, que ha estado durante el verano, pero indican que se puede ver accediendo a la web de Montserrat. Lo probaré, parecía interesante.
No digo más. Mejor verlo.
Su horario es de 10 a 20 horas, sin interrupción.
El recorrido es cómodo. Repito, hay ascensor. Hay unos escalones en la entrada, con barandilla. Yo para salir, bajé hasta la planta de la tienda que sale a la plaza y no tiene barreras. Tal vez se pueda entrar desde allí. Reconozco que no pregunté.
Impresiona verse, en algún momento, dentro de la estructura de piedra romana y medieval.
Que lo disfrutéis.
María Jesús Ramos