Poesia

dc., 07/04/2021
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Me siento, ante la hoja en blanco, unos días antes de la llegada oficial de la primavera. Bajo la ventana de la habitación un árbol tiene ya repletas de brotes, verde claro, todas sus ramas.

En estos tiempos la pena y la esperanza alternan sus pasos; la soledad y el amor nos acompañan. Quien mejor puede expresar todo esto es la poesía. Dejadme que, por segundo mes consecutivo, os ofrezca una breve selección evocando el amor y la esperanza... más allá de lo que hoy vivimos.

No es la primera vez que os invito a un poema de Martí i Pol. El de ahora me parece muy apropiado para hoy y aquí.

Y cuando pienso en poemas de amor, el primero que me viene a la mente es el soneto de Francisco de Quevedo. Es sobradamente conocido y ha inspirado diversas artes, incluida la danza, pero siempre es grato de recordar.

Por María Jesús Ramos Narro

Solstici

Reconduïm-la a poc a poc, la vida,
a poc a poc i amb molta confiança,
no pas pels vells topans ni per dreceres grandiloqüents,
sinó pel discretíssim cami del fer i desfer de cada dia.

Reconduïm-la amb dubtes i projectes,
i amb turpituds, anhels i defallences;
humanament, entre brogit i angoixes,
pel gorg dels anys que ens correspond de viure.

En solitud, però no solitaris,
reconduïm la vida, amb la certeza
que cap esforç no cau en terra eixorca.

Dia vindrà que algú beurà a mans plenes
l'aigua de llum que brolli de les pedres
d'aquest temps nou que ara esculpim nosaltres.

Miquel Martí i Pol

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, desotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo