Poesia

dc., 06/01/2021
epiphany-day-female-figurine-with-baby-and-camel

Para este año que comienza, os ofrezco dos muestras del más bello género literario: la poesía.

Un poema de Miquel Martí i Pol. Conocí su obra hace años, cuando vine a Barcelona. Entre todos los poetas de lengua catalana, fue el que más me “tocó”. Me ha llegado este poema y lo comparto.

Y un poema de Gloria Fuertes. A ella la conocí personalmente hace muchos años. Recuerdo con cariño su honda y alegre fe. Elijo un poema infantil, dedicado al niño que todos llevamos dentro. Que ese yo-niño no nos abandone.

 

 

Potser Nadal

Potser Nadal és que tothom es digui
a si mateix en veu molt baixa
el nom de cada cosa,
mastegant els mots amb molta cura,
per tal de percebre’n tot el sabor,
tota la consistencia.
Potser és reposar els ulls en els objectes
quotidians, per descobrir amb sorpresa
que ni sabem com són de tant mirar-los.

Potser és un sentiment, una tendresa
que s’empara de tot; potser un somriure
inesperat en una cantonada.
I potser és tot aixó i, a més, la força
per reprendre el camí de cada dia
quan el misteri s’ha esvait, i tot
torna a ser trist, i llunyà, i difícil.

Miquel Martí i Pol

El camello cojito

El camello se pinchó
con un cardo en el camino.
Y el mecánico Melchor
le dió vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino,
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su “Longinos”.
¡No llegamos, no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-
El camello cojeando,
más medio muerto que vivo,
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.
A la entrada de Belén
al camello le dió hipo.

¡Ay, que tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recien nacido.
-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan frios,
quiero al camello, le quiero,
le quiero, repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.

Gloria Fuertes