Diario de una abuela de verano

dc., 03/02/2021
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Es lo que pasa con los largos periodos de tiempo que tienes que permanecer en casa. Te pones a revisar armarios, estanterías, rincones...en donde has guardado cuidadosamente y durante largo tiempo, toda clase de objetos (en mi caso libros) Y descubres y recuerdas.

Es lo que me ha pasado con Rosa Regàs. Encontré un libro editado por el Círculo de Lectores en 2006. No tengo ni idea de dónde me ha llegado. Es Viento armado, un libro de relatos: 17 en total, a veces escritos en primera persona, con diversos narradores, con múltiples personajes, con prosa clara y cercana, con situaciones actuales y creíble.

Unas veces el narrador es un hombre, otras una mujer. Sucesos ocurridos en un entorno familiar o en países lejanos. Algunos de ellos largos, otros muy cortos. Contemporáneos a la narración o recuerdos de infancia... Los relatos, releídos despacio, abarcan de 1994 a 2004.

Leo con una sonrisa “La cita y el azar”, con cierta diversión “Mi Suharu blanco”, con dolor “Juguetes de muerte”, con tristeza la aventura de Agmed en “Melancolía”... No digo más, os dejo con el texto, aunque no se si es fácil conseguirlo.

Por si acaso, he buscado en un portal desde el que puedo acceder a libros y me encuentro con varios de la misma autora. Y entre ellos (y además lo puedo descargar) el Diario de una abuela de verano, que seguro que os suena, al menos de la serie de Televisión que se hizo a partir de él. Hablaré un poco de este libro, ya que podré reenviarlo y compartirlo con todos vosotros.

Rosa Regàs Pagés, nacio en Barcelona en 1933. Tras una intensa vida cultural, vive actualmente entre Barcelona y Llofriu. Y precisamente en Llofríu es donde se desarrolla la trama del libro.

Me gustan las primeras páginas en las que, antes de entrar en el recuerdo de los días, evoca-describe-ensueña la luz, el aire y el ambiente de las primeras horas de la mañana, cuando el día nace, cuando todas las expectativas se abren a su mejor cumplimiento. Me encanta esa prosa limpia y esclarecedora, que en su precisión abre un camino en donde ninguna imagen falta y donde ninguna palabra sobra. La he disfrutado.

El libro, de menos de 200 págs., va describiendo retazos y recuerdos de esas “colonias de Llofriu”, en que Rosa acoge a nietos y amigos suyos, convirtiendo una casa vacía durante el año en una luminosa colmena de vida.

Pero no es un libro de relatos, es una obra llena de reflexiones y que ayuda a pensar y dialogar con él. A veces con acuerdo, a veces en desacuerdo, pero siempre con serena libertad.

No desvelo nada más. Los que visteis y recordáis la serie televisiva (y ya han pasado años) disfrutareis de escenas concretas. Pero todos podéis dejar la mente deslizarse por la sensibilidad del lenguaje, por la paz de la palabra.

Disfrutadlo, como yo he vuelto a hacerlo, y preparad el ánimo para el próximo verano, que llegará antes de los que pensamos. Y tal vez con mejores perspectivas.

Por María Jesús Ramos Narro